SIN FACUNDO NO HAY JUSTICIA

inicio-de-juicio-11-de-agosto-2015Hace más de tres años que nadie ve a Facundo Rivera Alegre por el barrio cordobés de Juniors. Tampoco los niños del hospital al que solía ir a cantarles cuarteto algunas tardes. No abraza a su madre ni juega con su hija. La madrugada del 19 de febrero, el “Rubio del Pasaje” -como lo conocían sus amigos-  fue a un baile de Damián Córdoba y nunca más volvió.

Abajo de la llovizna que había aquel domingo comenzó a buscarlo Viviana, su madre. Y todavía hoy lo busca incansablemente con la misma fuerza y el mismo amor de aquel día. “La vamos a luchar hasta el final”, repite como un mantra. Entre risas y juegos, se agacha para tratar de explicarle a su nieta Rocío, que ahora tiene cuatro años, por qué no puede ver a su padre cada vez que la niña se lo pregunta. Tarea titánica: ni Viviana, ni nadie, lo termina de comprender. Pero la esperanza se renovó días atrás, cuando le notificaron a Viviana que el martes 11 de agosto comenzará el juicio por el homicidio de su hijo. Aunque aún no encontraron su cuerpo.

La línea de investigación que sostiene la Fiscalía no da ninguna respuesta a la desaparición.  La Fiscalía sostiene que Facundo habría ido hasta barrio Maldonado a comprar droga que pagó con billetes falsos, lo que desencadenó una pelea con los vendedores. “Habrían discutido, después se produjo un intercambio de golpes en donde Pablo interviene sosteniendo a Facundo Alegre para que el otro imputado le pegue un tiro. También habría intervenido un pariente de estos dos jóvenes, subiendo el cadáver a un auto y llevándolo a un destino desconocido. Este supuesto pariente no está en el proceso, y desconocemos los motivos” dijo Claudio Orosz, abogado querellante de la familia Rivera Alegre. Días después, estos dos jóvenes habrían ocultado el cuerpo en el mismo barrio donde lo mataron.

El proceso judicial, que está a cargo de la Cámara 11 del Crimen de Córdoba, cuenta hasta el momento con tres imputaciones, realizadas en 2013 por el Fiscal Alejandro Moyano, actual Fiscal General de la provincia. En el banquillo de los acusados estarán Pablo Rearte (29), imputado como coautor del delito, además del autor del disparo que habría matado a Facundo, que era menor de edad al momento de cometer el hecho. El primero es hijo de María del Carmen “la Colela” Rearte, una conocida narcotraficante de Barrio Maldonado. Asimismo, Aldo Marcelo Monje (35), ex-empleado del cementerio municipal de San Vicente, está acusado de encubrimiento. Según la causa, Monje recibió el cuerpo sin vida de Facundo a cambio de dinero y drogas para hacerlo desaparecer en el crematorio del cementerio.

Monje tiene una discapacidad: desaprobó cinco veces la evaluación psicológica para entrar a trabajar en el cementerio. Además, no sabía usar el horno crematorio. La versión que lo señala como autor del encubrimiento sólo se sostiene con rumores de vecinos de Barrio Maldonado y con las declaraciones de una “testigo estrella”.

Queda claro: cada “dato” de la investigación genera más y más dudas.

¿Cómo la “Colela” sabía que uno de sus hijos estaba acusado en el juicio, antes que la querella? ¿Por qué no se menciona a las zonas liberadas por la Policía en barrio Maldonado, que le permite comerciar a sus anchas? Además, ¿qué papel jugó la custodia de Damián Córdoba, integrada por personal policial en actividad? ¿Por qué no se anuló la investigación que hicieron los policías que formaban parte de la narco-policía? ¿Por qué no se tuvieron en cuenta los testigos que aportó la querella? ¿Por qué el gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota, no recibió a la familia pese a los múltiples pedidos de audiencia? ¿Qué pasa en Córdoba, que es tan fácil asesinar a alguien y cremar un cuerpo? Y la más importante: ¿Dónde está Facundo?

Viviana ha dado cientos de entrevistas en distintos medios, denunciando la complicidad policial, judicial, mediática y gubernamental. Y cuando habla de su hijo, Vivi dice “Facundo es” y “Facundo era”, intercambiando tiempos verbales, fundiendo pasado y presente, porque los que siguen desapareciendo a Facu no dejan que esta historia tenga un comienzo, ni un final. Pero la fuerza de Viviana nos convence de una verdad innegable: en esta lucha se juega un futuro. El futuro de todos los pibes de Córdoba.

*Por Equipo de Comunicación